Cádiz 2-4 Atlético de Madrid

«Qué manera de perder»

(José Antonio Vera Luque) 31-01-2020

Florentino, picha. Cuando empiece la Superliga europea esa que queréis organizar la élite futbolera continental, cuenta con el Cádiz si no te importa, hío. Como compite el Cádiz cuando juega contra los equipos de arriba no compite contra los de abajo, ni de lejos. Hoy el Cádiz ha jugado de tú a tú, al que es claramente el mejor equipo de España actualmente.

El Atleti aprieta más que unos gargajillos de dos números menos. Yendo dos goles por debajo, el Cádiz en lugar de mirar para la ducha, ha mirado para la portería contraria, ha recortado, y no ha empatado por los pelos (los que le pusieron al Cholo). Si los puntos lo repartieran por méritos contraídos en lugar de por goles marcados, hoy nos llevamos los tres y un par de ellos más para el camino. Lástima de grada vacía. Para Gil Manzano. Para empezar, Gil de apellido, que jugando contra el Atlético de Madrid mosquea. Y Manzano, primo hermano de Cerezo. Ya sé que veo fantasmas donde no hay, pero ya uno se vuelve conspiranoico y negacionista furbolero. La falta que engancha Suárez viene precedida de una de Joao Félix a Cala. Cuando Saúl alarga la pata de forma anatómicamente extraña para rematar, o lo que quisiera hacer, y toca el balón, observen que Savic está fuera de juego, y hace por llegar a la pelota. Interpretable por lo menos. Por lo mismo, cambien Savic por Choco y Saúl por Negredo, nos anularon un gol ante el Villareal. El penalti que nos pitan a favor, y que luego no vale (ya van dos así este año) es tan interpretable como claro. ¿Está la mano apoyada, o la apoya después del toque de Perea? Hace tres años esto era penalti. Ahora no. Me lo expliquen. Cambian el Reglamento más que el COAC, joé. Y ya puestos, defensas del mundo mundial, uníos y a defender con la manita apoyada en el suelo. Adopten postura semiperruna, a veinte uñas, y a taponar centros que por lo visto vale. Afú. Y ya lo del penalti a favor de los colchoneros, interpretable también. Ignoro si en el área contraria Gil Manzano lo hubiera tenido tan claro. Lo que es cierto es que lo interpretable siempre cae del lado del contrario, y nunca del nuestro. Qué mala suerte tenemos, coñe.
 
También tenemos mala suerte para los comentaristas, hombre. Hacía ya unos partidos que quería pegar el toquetazo en este tema, pero lo de hoy ha sido de traca. El clasismo balompédico que desprenden estos señores que locutan el encuentro es tremendo. No es por, señores comentaristas, pero en Cádiz pagamos la misma cuota de Movistar que en Madrid. Que si ustedes me dicen que allí en la capital se paga el doble, pues se entiende el quitapeluseo. Pero va a ser que no. Ya saben que para el periodismo deportivo, el fútbol es Madrid y Barcelona. Igual que para el periodismo hispano en general, un semáforo estropeado en la Gran Vía es portada de informativo nacional.
 
Pero para que no quede así la cosa, temblad mesetarians. Estamos recopilando madrileños de garabatillo. Ya hemos nacionalizado gaditano a Alex Fernández. Y a Negredo le estamos tramitando el pasaporte caletero. Con permiso de Oli, Tristán, Guiza y Paco Baena, Negredo es el mejor delantero centro que hemos tenido en los ciento diez años de historia de esta entidad. Si esta semana ya proclamaba amor por la Tacita en sus redes sociales, cual comparsista ávido de aplausos, hoy lo ha dejado patente. Cualquiera que hoy lo haya visto correr, pedir la pelota, implicarse…diría que nació en Zamacola, que de chico hizo la Comunión en Santo Domingo, y que salió en juveniles con la chirigota del Cangrejo. Ya sabemos que Vallecas es Cádiz con mas eses, y Cádiz es Vallecas con más age. Po nada. Doble nacionalidad vallecana-gaditana para el nueve. Ya sólo le falta renegar de la Mahou. Todo se andará.
 
Y puestos a andar el Tourmalet se empina (malpensaos). La cuesta de Enero va sobre lo esperado: sendas derrotas en Sevilla y hoy. Pero las sensaciones son guapas. Sigan así y lo mismo se rasca más de lo que se preveía. Las distancias con el averno se mantienen. Seguimos, aunque entonemos con voz sabinera aquello de “Qué manera de sufrir…”