Cádiz 0-3 Real Madrid

 
UN “YASTOY YO ACOSTAO” DE LIBRO
 
(Jose Antonio Vera Luque) 22/04/2021
 
Pasó lo que tenía que pasar. ¿Para qué darle más vueltas? Esta temporada ya hemos gastado las vidas extras de resultados rimbombantes entre el Valdebebazo, los cuatro puntitos que le sacamos al Barcelona y la victoria en San Mamés con dos tíos menos. Ya este año vamos bien despachados de resultados excepcionales. Si siguiéramos sacando resultados excepcionales, lo excepcional se convertiría en normal, y si fuera normal que le fuéramos ganando al Barsa o al Madrid así como el que no quiere la cosa, pues lo mismo el Tito Floren nos hubiera pegado un toquetazo para la Superliga de los Superequipos con sus Superestadios y sus Supercuentas bancarias. Así que no marearse que lo de hoy se pagaba baratito en las casas de apuestas. Tranquilidad en las masas.
 
Eso sí, da cierto corajillo que diez minutos de narcolepsia gaditana finiquiten la contienda habiendo todavía un tiempo entero por delante. Nos pasó lo mismo en Vigo, y algo parecido en San Sebastián y aquí en el partido contra el Athletic. Entre los “debe” de este equipo, apunten para futuras correcciones esos trances momentáneos en los que los jugadores parecen estar haciendo viajes astrales hartos de pellote, y se ausentan del partido como el que escucha un popurrí molto longo de una comparsa de la medianía. En cierto momento de un partido, el guion preestablecido salta por los aires (hoy ha sido el penalti, otros días otra cosa), y antes de que los jugadores vuelvan en sí, ya nos han colado tres o cuatro chícharos. El partido se acaba oficiosamente, y se convierte a partir de ahí en un Solteros contra Casados, en una pachanga en la mojada arena de la playa, como las que se jugaban antaño. Lagunas mentales en un equipo que precisamente tiene una fortaleza psicológica indiscutible. Tal vez el exceso de concentración defensiva tan continuado a lo largo de la temporada, provoca estas minivacaciones o minutos de asuntos propios en las neuronas de los jugadores. Normal. En to los trabajos se fuma. Hay que entenderlo.
 
Aun así, a la carajera hay que añadir cierta dosis de potra merengue (el ombligo de los Floren Boys es ya todo un clásico del balompié hispano), unido a cierto cenizo por parte de Iza Carcelén. Sin querer, hace el penalti, cuyo lanzamiento Ledesma adivina y llega a tocar levemente. El segundo gol sale de una jugada que no resuelve por la vía del patadón y tentetieso y pasa lo que pasa. Y en el tercero mete la pata, o mejor dicho, mete el pie una mijita más atrás que el pie de Benzema, dándole asimismo una alegría al delineante del VAR que no tuvo que dejarse las pupilas en la televisión para dibujar las líneas correspondientes. Diez minutos apepeviyuelados de Iza Carcelén. Lo mismo el chaval tiene querencia por el equipo blanco, como mucho hijo de vecino, y el subconsciente le traicionó. fuera eso. Le pasa a cualquiera. Descanso y el sábado a pegar bocados, peicha.
 
Y quizás otro de los factores que hoy especialmente se ha echado en falta hemos sido nosotros: el público. Hoy era partido de olla a presión, y quizás con ese plus de aliento, los jugadores hubieran llegado a más de un balón dividido que se han llevado ellos. También venían con la motivación de ganar la Liga, que no es poco. Y nosotros teníamos hoy el motivómetro un poquito más bajo, ahora que nos vemos acomodadillos en puestos de riesgo bajo. Las cosas como son. Por eso el puntito extra se lo hubiéramos dado desde la platea. La visita del Madrid y sus millones siempre fue especial, por razones que no hay que explicar. El histórico supremacismo capitalino en cuestiones futboleras y no futboleras, nos sacaba (y nos saca) el orgullo vinculado a nuestra patria chica. Convertimos el partido en un ajuste de cuentas por tantos y tantos barriles de Mahou que hay que soportar en los garitos que van de la Barrosa a Tarifa, donde el pijerío mesetario despliega sus pareos y contraatacan la estética autóctona bajando a la playa con camisas que yo no me pongo ni pa ir a una boda, y alpargatas malamente puestas adrede. La grada perpetra su vendetta particular a tanto y tanto bombardeo de noticiarios centralistas, al punto que sabemos más de los mamoneos políticos de allí que de los de aquí. Y que si nieva, allí nieva más. Y que si llueve, allí llueve más.
 
Y si a todo eso le suman la última Florentinada, esa Liga elitista, ese club Bilderberg futbolero que pretendía o pretende crear, ese manoseo asqueroso de este deporte que tanto nos gusta… Hoy hubiera sido un gran día en los escalones carranceros. Lo mismo hubiéramos perdido igual, pero el cachondeo a costa del Faraón Florentinofis Primero, recordarle lo de Cherychev, hacer rimas fáciles con la palabra “millones”, y alguna que otra ocurrencia de última hora… ¿Eso? Eso no nos lo hubiera quitado nadie. Superliga dice… Superliga la del Campo el Cura, chavá.