Cádiz 0-4 Athletic Bilbao

Los leones se han pegao el bailecito

(José Antonio Vera Luque) 15-02-2021
Alguien debería haber avisado a los jugadores del Cádiz que la coña esa de lo de “The Walking Cádiz” era una campaña publicitaria namá. Que lo del Cádiz caminante no tenían que tomárselo al pie de la 

letra, y que el vídeo donde sale al final Güiza con cara de resaca, blanco y con ojeras, o sea, con su cara de siempre, no había que extenderlo al partido de las nueve, que era la tontería y ya está, pero que a las nueve no era necesario andar dando tumbos por el césped, que eso para los figurantes de la serie. Inoportuno el anuncio oiga. Ya podían haber puesto uno de Cobra Kai , que es más de Cai, y hubiéramos visto desde el minuto 1 otro Cádiz más echao palante, postura de la gaviota incluida.

Aparte de eso, esto con Pepe Mejías no pasaba. En los años en los que el Carranza era un estadio abierto y expuesto al Dios Eolo, el levantito o el levantazo era cómplice nuestro. El Cádiz entrenaba diariamente en el escenario del partido, y los jugadores, casi todos hijos del fútbol playero y del albero en los ojos del Complejo de la Barriada de la Paz, conocían como guerreros de una tribu amazónica, las vicisitudes de la Diosa Naturaleza. Raro era el partido en el que Pepe I el Magnífico, o el loco que vino de El Salvador, aprovechando el empujón del levante, no intentaron el disparo desde mitad del campo, o el córner directo. Hoy se ha notado esa desvinculación del futbolista cadista con el terruño, lógica e inevitable en estos tiempos de fútbol negocio. Que el Cádiz no sepa jugar con levante, es como si el Eibar no supiera jugar con el campo enfangado (que lo mismo, dado la calidad de los tapetes actuales, tampoco saben). Incluso diría que se ha visto más maña de los vascos, será por aquello de ser asiduos en los veranos conileños y más allá. Euskonil lo llaman, ya saben. El levante, priva al técnico de puntería, disloca los controles, saca a los balones despejados del campo, cuando está a favor, y te lo devuelven como una pared, cuando está en contra. Si te da en la espalda atacando, y te convierte en Usain Bolt, luego te da en todo el boquino cuando corres a defender, y te convierte en tu abuelo intentando bajar. Es un incordio para los porteros, y una puñetería constante. Pero nosotros, por naturaleza, debemos saber domarlo. Y hoy el levante, nos ha pegado fuerte en las sienes, como si fuéramos mesetarios de veraneo. Y somos de Cádiz, coñe.
 
El Tourmalet se está haciendo eterno. Es verdad que el desastre estaba programado viendo los rivales que nos iban a ir dando la bienvenida a la asimétrica segunda vuelta. Pero nunca nos imaginábamos tales dosis de desilusión apenas llegados los descansos de los partidos. De repente hemos pasado de ser una muralla infranqueable para Benzema o para Messi, a ser la defensa más agujereada de toda la categoría. Aún no ha caído la manita, pero preocupa la facilidad con la que los rivales llegan al póker de goles. Estamos viendo las segundas partes con la mano puesta en la cara, para taparnos la vista cada vez que se acercan a Ledesma temiendo el quinto gol, como el que ve una de estas de terror cuando esperando la aparición de la monja chungaleta desde la oscuridad de un pasillo con la luz cortá. Algo me da en el coco, y sin ánimos de meterme a alineador, de que Fali en el centro del campo es importante, pero en el centro de la defensa lo es más. Incluso me llega a retumbar en el molondro la osada reflexión en la que concluyo que me resulta tan válida(o más) la presencia en el centro de la defensa de Saturday, ese maromo nigeriano, bronce con su selección en las últimas Olimpiadas, e inquilino de las plazas libres de las convocatoria, como la presencia de Alcalá, siendo éste un fichaje de última hora y aquel no. Lo cierto es que salen a la luz las carencias de una plantilla, con la que Cervera juega a un Tetris imposible intentando encajar piezas inchampelables. Un centro del campo con Fali y Garrido tiene lógica ganando 0-1 y a partir del minuto 80. Pero entre lesiones y bajas formas, es lo que tenemos: centrales ubicados de organizadores, laterales fijos hasta los 65 años, y recambios invernales que no parecen amenazar a los titulares. En resumen: que con estos avíos, el Gafa tiene que confeccionar un puchero en condiciones. ¿Culpamos al cocinero o al que le ha ido por los mandaos? Po ustedes mismos.
 
Esperemos también que se acabe la modita de ponernos a jugar los lunes. Gran sangui. Y ya si es Lunes y Carnaval, no te digo . ¿Cuándo se ha visto al Cádiz jugando un Lunes de Coros joé? Encima, en ese mundo paralelo sin virus ni PCRs, ahora estaríamos ahogando las penas al pie de un tablao, o cerveza en mano por la calle Armengual. Para los más apenados, quedaría incluso la Carpa, en jornadas entre semana, con más disfraces y menos Mujeres-Hombres Y Vice-berza. Po ni eso. Nos queda mirar palante…pero mu palante, porque el finde toca el Barcelona que ya ha aprendido a jugar al fútbol desde que aquí Koeman se pegó con el banquillo en el coco. Entre Carnavales en pijama, y el frenazo de los 24 puntos…a ver si llega Marzo ya y nos quita la ruina. Deseando ver el cartel de una novena. Quesquierequetediga.