Barcelona 1-1 Cádiz

No estábamos muertos, estábamos de parranda

(José Antonio Vera Luque) 21-02-2021

Iba el Cádiz al Camp Nou, como un cuarteto al Falla en los años 90. Carne de cañón. Una tarde de Febrero de 1995, sin haber entrado aún en la veintena, nos colamos en el COAC cuando aún no lo llamaban así, con un cuarteto potablote tirando a insulsillo: “Aladdin Instantáneo”. Nuestro triunfo era salir indemne. Que en la media horita corta de actuación no diera tiempo al bocinazo cargante del Gallinero, al cachondeo general a nuestra costa. En aquellos tiempos, los cuartetos eran ese payaso que ponen en las ferias sentado sobre una piscinita, esperando a que alguien lance la pelotita y acierte el mecanismo que lo manda al agua. Aquella tarde de febrero apenas hubo runrún teatrero. La cosa quedo en un ni ni fa. Ni risas a favor, ni risas en contra. La ausencia de pitorreo fue nuestro premio. Nos abrazamos al final de la actuación. Objetivo cumplido. Hoy el Cádiz era ese cuarteto, era el pavo un 23 de diciembre, era María Antonieta subiéndose al carruaje que la llevaba a la guillotina, era el piloto kamikaze colocando en su sitio el retrovisor del avión…el cerdito con la manzana en la boca en el hipotético festín goleador que se iban a pegar Messi and company, en desquite de ese martes de Carnaval que M’Bappé les amargó. ¿No? Po no. Cuando la tendencia de las últimas jornadas es tan desastrosa, una derrota mínima, una buena imagen, o todo lo que no hubiera sido traernos cinco o seis chicharitos para Cádiz, ya hubiera sido motivo para el abrazo, igual que hicimos cuando “Aladdín Instantáneo” pasó por el Falla sin hacer ruido. Lo que pocos nos imaginábamos era que aparte de la recompensa moral, también habría una recompensa material en forma de puntito que sabe a patata. Ahí quedó eso.
 
Fali, juegue donde juegue, aunque lo pongan de portero, siempre nos va a llevar a su bolsillo. Su manera de vivir el partido eclipsa sus debilidades, y multiplica sus virtudes. Sirve para un roto, para un descosido, o para jugar de medio centro. Pero donde mola de verdad es en el centro de la defensa. Cohesiona la línea a base de arengas, y sobreexcita a sus compis de zaga, que acuden al balón dividido con un extra de convencimiento. Hoy se ha visto. Lo mismo hasta el carajotil penalti que hemos hecho viene de esas ansias de ir a por la pelota. Igualmente, hasta Ledesma ha parecido más centrado y ha vuelto a ser decisivo. El retorno del calé a la defensa amarilla, era necesario después del bailoteo euskaldun de las dos últimas semanas. Quédate a vivir abajo, Fali. No te aventures más allá, porfi, que si volvemos a ser lo que fuimos en aquellos tiempos de ocho defendiendo en San Mamés, Valdebebazos y carguitas a Benzema, los quince puntos que faltan para quedarnos a vivir en las alturas no llegarán tarde.
 
Según una encuesta telepática realizada a las cuatro menos cuarto de la tarde de hoy, el 100% de los cadistas que estaban viendo el partido, pensaron que después de pitar el penalti a nuestro favor, el VAR lo iba a anular. Asimismo, el 100% de los encuestados telepáticamente, una vez que el VAR dio el visto bueno, pensaron que…ahora que en la jornada 24 nos pitan el primer penal de la temporada, verás como lo fallamos. Afortunadamente, las encuestas se equivocan una jartá. El penalti fue tan carajote como el nuestro, y permitió que Sobrino se apuntara su primer puntito positivo con la afición cadista, después de aspirar a ingresar en la lista negra tras las risitas que se echó la semana pasada tras el 0-4 contra el Athletic, y después del remate a puerta vacía con el hígado, en el primer de tiempo de hoy. En el duelo en O.K Corral, a un lado, Ter Stegen, bicharraco bajo los palos, frío como un témpano, alemán y por tanto, cuadriculado, robótico y calculador. Al otro lado, Alex Fernández, recién salido de una lesión, y arrastrando una temporadita regulera. Ajú. Papeletas para la decepción. Pero nanai. El penal fue por su camino, y ni alemán calculador ni pamplinas. Pa entro y Fali pidiendo cabeza en la celebreichon. No te digo yo que es pa quererlo…
 
Estamos viendo la pancarta de Premio de Montaña en lo alto del Tourmalet. Se acaba el puerto. Las cuestas más empinadas ya han pasado, y nos queda una, el Betis, que sin ser una pendiente de tirar para atrás, tiene su cosa. Si después de la jornada 25 (la próxima) salimos con 25 puntitos y alguno más, y fuera del descenso…podemos llamarnos dichosos. A partir de ahí, un buchito y a seguir, porque comienza el festival del humor. De los 14 partidos que quedan tenemos que ganar 5, y exceptuando Betis, Villareal y Madrid, el resto son equipos que tenemos a tiro por arriba, o están por debajo nuestra. O sea, nuestra puñetera liga. A poco que nos respeten lesiones, y desde los cielos balompédicos nos caiga alguna compensación por tanto VAR porculero, vamos por el camino bueno. Va pasando el bache, y recuperamos una mijita de esa alegría que se estaba perdiendo. Por tanto, buen domingo de piñata, como siempre. Porque, aunque enero y febrero hayan ido regular, el domingo de piñata always se celebra como se debe: Con la Bruja Piti quemá y con el Salmendro tirando papelillos dentro de los cubatas del personal . Maravilloso.