Villareal 2-1 Cádiz

SI EL DE LA MANO VA DE AMARILLO ES PENALTI… EXCEPTO HOY
 
(Jose Antonio Vera Luque) 21-03-2021
 
26 de Octubre de 1863. Freemason’s Tavern, Londres. Un grupo de hombres, provenientes de distintas escuelas británicas debaten acerca de la creación del reglamento de ese nuevo juego que denominan Football para diferenciarlo de lo que hoy conocemos como Rugby. En un momento dado, Sir Murray dice algo:
 
-¿Se podrá tocar el balón con las manos, o con el brazo?
A lo que Lord Stapleton contesta:
-No, Sr.Murray. Y si dicho percance sucediera dentro de la zona denominada área, se castigaría al equipo que así infringiera la norma con un disparo en su contra a once metros de distancia.
-¿Siempre?
-Siempre… Bueno, a excepción de que el jugador que toque el balón con la mano o el brazo esté jugando contra el Cadi. Entonse no coone…entonse que siga el juego, picha.
 
A lo que todos los asistentes a la reunión asintieron con un sonoro “Aaaaaroooo”.
 
Evidentemente, este minirrelato es ficticio por derecho, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… O no. Lo del criterio de las manos, aunque se pregone lo contrario, está muy claro: si la hace el Cádiz, penalti y si lo hace el otro no. Cuando Johnson puso el brazo en la trayectoria de la pelota, recogido como lo recogería Arévalo para contar un chiste de mariquitas, dicha pelotita iba camino de darle el encuentro al Perseverance, o como se llame el carrillo mano ese que han mandado a Marte. El balón iba al mismo sitio donde se embarcó el del penalti de Akinsola al Lugo. La involuntariedad es manifiesta y la posibilidad de gol, nula. Pero el juez declara culpable al danés, y por si la proporcionalidad del castigo no fuera todavía escandalosamente injusta, coge y le arría su tarjetón amarillo a los cinco minutos del partido. Un pepinazo a la estratosfera, y una lectura de la jugada más cercana a un Juzgado de Instrucción que a un campo de fútbol, se cargan la contienda en el minuto 5. Por el contrario, una mano en la otra área, tan involuntaria y tan irrelevante como la primera, no tiene el mismo resultado jurídico. Será que se aplica otro párrafo. Y así, toda la temporada. Y quedan aún 10 partidos. Un servidor, al principio, era pro-VAR. Cuando ve estas cosas, acaba llegando a la conclusión que el VAR es como ese colega que es gracioso 20 minutos, y luego se pone pesaete contando carajotás que ya se sabe uno de memoria. Que te alegras de verlo, pero al ratito estás deseando que se vaya pa su casa. Po iguá
 
El Cádiz dio la cara en Villareal, quizás en homenaje a tanto compatriota gaditanensis que se tuvo que ir para allá a fabricar azulejos hace ya unos años. Como si entre tanto aficionado de cartón que hay colocado en cada silla del Madrigal (Estadio de la Cerámica…¿Eso que es?) hubieran colado la fotografía de algún migrante viñero con la bufanda cadista, y el Cádiz, en justa correspondencia y para el disfrute visual del gaditano errante, dejara para otro día el cerrojazo clásico cerveriano. La realidad es que el Cádiz, puestos a vestirse de kamikaze, lo prefiere hacer contra rivales de enjundia, antes que contra los rivales directos. La justificación es clara. Si el Villareal nos hubiera vacunado con el tercer gol en una contra, dejamos de sumar un punto y para casa. Así que el riesgo de abrir líneas, tampoco supone un coste considerable. Pero si la semana pasada nos tiramos arriba, dejamos la defensa vendía y el Alavés resuelve la papela en una contra marcando el segundo, no solo dejamos de sumar un punto, sino que le regalamos tres a un rival de abajo, con lacito y todo. Así que entendamos a veces que la pizarra del Gafa tiene sus cositas que lo mismo se nos escapan. Y que lo de nadar y guardar la ropa tiene su aplicación futbolera muchas veces. Bueno, eso es una reflexión mía revoleado en el sofá. Tampoco se fíen mucho, aunque lo mismo dicho con acento porteño hasta convence y todo. ¿Viste?
 
A la par que el Cádiz pierde, pero da la cara frente a un equipo euroliguero, el resto de rivales hacen el babeta. Nos puede mosquear el día de hoy, pero imaginen el mosqueo que tendríamos si nos hubiera pasado lo que al resto. Al Elche ganando le empata el Getafe, que falla un penalti al final, por lo que deja vivo a los ilicitanos y poco a poco se va enmarronando. Cuando el Alavés podía mangar un puntito con un penalti, también en el ocaso del partido ante el líder, va el especialista y lo falla porque se lo para Oblak, que por lo visto no paraba uno desde que jugaba en el equipito de COU-B en la liga del Colegio. Y para carambola disparatosa, la del Valladolid, que con el partido ganado, en jugada de inspiración mirandillesca, esto es de gran bulla en dos metros cuadrados de área chica, aparece el portero del Sevilla y marca. A nosotros nos pasa eso y caen televisores de los balcones gaditanos como si fueran papelillos el día de la Cabalgata. Lo único que podemos sacar en claro es que no esperemos cablazos de los equipos grandes. Aquí entre los nervios de unos, y la presión de otros, se pueden dar resultados de cualquier hechura. Quedan 10 jornadas, y seguimos en un sitio que hubiéramos firmado en Agosto. Eso sí, lo mismo hay que echar mano de algún Lexatín que otro. Como toca parón cofrade para ver el España C.F, relajemos cuerpo y mente a la usanza conileña-palmariana pre-pandémica. En dos semanas seguimos.