Real Valladolid 1-1 Cádiz 

TRIBUTO AMARILLO A LUIS FONSI: DES-PA-CI-TO
 
(Jose Antonio Vera Luque) 24-04-2021
 
Quince años sin militar en Primera División son muchos años como para ponernos ahora a disputar partidos sin nada en juego, por eso el Cádiz quiere aprovechar cada encuentro para levantar pasiones, infartar a la peña y sulfurar a to quisqui. Ya que venimos al Parque de Atracciones de higos a brevas… ¿No nos vamos a montar en la Montaña Rusa Mortífera joé? Puntito a puntito conseguimos el objetivo seguro. Lentos, pero seguros. Puntito a puntito, suave suavecito. Sin bulla. A ver si por intentar sumar de tres en tres, nos la dan mortal. No es que el Cádiz nade y guarde la ropa. El Cádiz se mete en el Puente Canal con marea vacía en agua por la cintura, y deja la ropa metida en una caja fuerte bajo combinación secreta y custodiada por un excombatiente de guerra checheno. Riesgo cero. Para muestra, el botón de la última jugada. Partido finiquitado, y posibilidad de mandar el balón a la olla, y poner un dos en la quiniela. Pero se prefirió matar la partida, y echarle la baraja a la jornada. Balón al córner, y chimpón. A muchos, este acto de racanería les ha provocado una crisis de fé cerveriana. Lo cierto, es que cinco minutos antes, en un córner a nuestro favor, el Valladolid lanzó una contra que si no es porque apareció Akapo alargando el pie como el gachón del chicle Boomer, lo mismo ahora hablaríamos de otra cosa. Ante estos antecedentes, y teniendo en cuenta que no sabemos si al ínclito Alberola Rojas (que desde que no le pitó el penalti-atropello a Perea el día del Granada está ciclándose por encima de sus posibilidades) le hubiera dado la picá de aguantar el pitido final un minutito más por mor de otra contra pucelana, lo mismo tirar por la calle de en medio fue la mejor decisión en ese momento.
 
Otro porrazo en la línea de flotación en la devoción al Gafa, fue la alineación inicial. Está claro que ante bajas, cansancios y suspensiones tarjeteras hay que tirar del fondo de armario. Lo que pasa es que nadie se esperaba que hoy nos íbamos a vestir con toda esa ropa que nunca nos ponemos, por lo que aparte del liazo cromático, no nos hemos reconocido en el espejo. De la columna vertebral: Cala-Johnson-Negredo, nada más que apareció de inicio el primero, por lo que ya el equipo iba cambembo. Eso sí, Cervera puede ver el partido acariciando un gatito mientras que el resto del mundo despotrica, porque al final los planes le salen bien. La revolución del once nos ha servido para darnos cuenta de algunas cosas: que es una pena que Augusto Fernández esté en la etapa futbolera en la que ya se piensa en los futuros torneos de pádel con los colegas y la cervecita de después. Se nos jubila en breve, y no lo hemos podido disfrutar en su esplendor. Lástima. Nos hemos dado cuenta de que Alejo centra mejor que Salvi, pero que sorprende menos que el sanluqueño, así que necesitamos una máquina que los rebuje a los dos, y nos salga un extremo derecho de categoría. Que Garrido cumple, pero no es esa piedra angular del equipo que era cuando vivíamos en las catacumbas. Y Malbasic… Será ese juego invisible que solo los entrenadores ven, pero los aficionados no, igual que los que salimos y escribimos en Carnaval nos vemos venir los finales de los cuplés nada más que por las rimas previas. Deformación profesional, hío. El hombre se ve que hace caso a las consignas del mister durante la semana, y por eso siempre anda por ahí. Pero sigue sin cuajar en los aficionados que no le hacemos autopsias a los partidos. Algo tendrá el agua cuando la bendicen… Po este igual. Algo tendrá. Por faltarle le falta hasta la cara de macarra de Pombo. El chaval tiene semblante de buena gente, de enrollao. De que en el vestuario le gasten bromas con el idioma para que vaya al supermercado y pida un cuarto kilo de algún borderío, sin que él sepa lo que está diciendo, y cosas así. Se ve buen chavá. Ajolá marque algún golito aunque no sirva pa ná.
 
Voy acabando, y me voy a poner un poquito malajoso a pesar de la tranquilidad clasificatoria y la cercanía del objetivo. Estamos a siete puntos del matraqueo, que son precisamente los siete puntos que le hemos mangado al Barcelona y al Madrid. Estamos donde estamos por resultados extraordinarios, o sea fuera del orden, de lo estipulado. Todos los años no va a ser igual. Posiblemente el año que viene no rasquemos tantos puntos con los grandes, es lo normal y lógico. Por tanto, hay que mejorar en los enfrentamientos directos. De no ser por haber sido la mosca cojonera de los habitantes de la Superliga, hoy estaríamos en pleno pozo, echando una partidita guapa de Ruleta Rusa. Que sirva de experiencia. El segundo año en Primera necesita un rempujón curioso en el tema fichajes. La plantilla hay que reforzarla porque si tenemos un once inicial que es de Primera a lo justito, el banquillo ha quedado claro que está por debajo de los diecinueve banquillos restantes de la categoría. Los rivales de abajo tienen suplentes que con nosotros serían titularísimos. Que le den una vueltecita al repertorio, y que vayan pegando toquetazos a móviles de peloteros disponibles desde ya, que el Gafa saca petróleo, pero hasta cierto punto. Que por mucha barba de Fray Leopoldo que se deje, el cupo de milagros tiene un límite. Echarle una pensaíta, y perdón por la impertinencia.